Recordemos ¿Qué es y para qué te sirve
tu filosofía corporativa? Es el alma de tu negocio. Es lo que le da
personalidad: ¿En qué creemos, con qué trabajamos, cuáles son nuestros
objetivos, cómo pensamos llegar a ellos? La compone la misión, la visión
y los valores que (se supone) practicamos diario y que transmitimos a
nuestro equipo de trabajo para que caminemos hacia el mismo rumbo.
A veces cuando comenzamos nuestros
negocios, redactamos toda esta filosofía corporativa porque “las grandes
empresas la tienen y hay que imitarlas para algún día llegar a ser como
ellas” y como parte de un plan de negocio, la incluimos para sentir que
estamos dándole formalidad; a veces la redactamos pensando en lo que
suena bien o en lo que creemos que los demás quieren escuchar y la
dejamos abandonada sin un uso práctico. Quizá en el momento en que
seamos un negocio grande con mayor exposición al público, nos acordemos
de ella y digamos que siempre creímos en “eso que dice ahí”, o si debido
a la naturaleza de nuestro mercado o de nuestro propio negocio esa
exposición no es tan impactante, lo más seguro es que se quede adornando
la pared.
Pero las cosas han cambiado y quizá hoy conviene tomar con seriedad nuestra filosofía corporativa.
Debido al auge de las redes sociales
estamos más expuestos. De manera personal y empresarial debemos cuidar
nuestra imagen y aún más importante: debemos ser coherentes en lo que
somos y lo que mostramos al exterior; no debemos fingir que el cliente nos importa o que estamos comprometidos con un buen servicio, debemos creer en eso y reflejarlo al exterior.
No hay que minimizar el alcance de las
redes sociales, mucho menos menospreciar a los usuarios quienes no
tienen reserva en expresar y exhibir con sus contactos lo que les parece
inadecuado, injusto, de poca calidad, poco serio o informal, ellos
perciben cuando una marca se “está burlando” comunicando en sus redes
algo diferente de lo que en realidad es.
Esto es una lección para todos. No
debemos creernos demasiado listos y pensar que podemos engañar a la
gente, hay que ser éticos y hablar claramente de lo que ofrecemos,
siempre habrá un mercado para nosotros. Tampoco debemos minimizar la
gestión de las redes sociales y pensar que sólo se trata de subir
chistes y postales y que cualquiera puede hacerlo.
Las redes sociales son una herramienta
útil y poderosa para hacer marketing, no sólo nos van a ayudar a vender
sino a comunicarnos, a hacer servicio post venta, conocer sus
preferencias y tener datos estadísticos para nuestras estrategias, amén
de crear lealtad a nuestra marca. Tenemos la oportunidad de compartir o
crear contenido, no directamente relacionado con nuestro producto y
servicio, pero sí con las preferencias de nuestros clientes. Gestionar y
seleccionar el contenido no es tarea fácil, y el community manager es
el profesional indicado. Él deberá tener la capacidad de entender y
compartir tu filosofía corporativa para tener una línea que seguir al
momento de gestionar contenido y de dar respuesta a comentarios, quejas o
críticas. Todo lo que se plasme ahí debe estar totalmente relacionado
con tu marca, el objetivo es crear una comunidad donde se comparta
contenido y donde tus clientes cautivos y potenciales, se sientan
comprendidos y reconocidos.
Las redes sociales son una herramienta
que puede estar muy a tu favor, siempre y cuando se utilicen
correctamente, y el comienzo para lograr eso, es revisar y vivir tu
filosofía corporativa.
Artículo publicado en: www.vivoemprendiendo.com

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